Estudios revelaron que el asesino también trató de tener relaciones con el cadáver de la niña.

El confeso violador y asesino de la menor Rosairy Maite Gil Rivera de 11 años, el mecánico Santos Cedano, calculó una coartada para aparentar que solo tuvo que ver con ocultar el cadáver de la niña, luego de satisfacer su deseo de violar y matar a la pequeña.

El individuo, a quien el jueves de esta semana le serán conocidas medidas de coerción, admitió a las autoridades que luego de la menor regresar de un colmado donde la envió a comprarle un refresco, seguido le tapó la boca y la nariz y la lanzó al piso, donde ejecutó el acto de violación, y su muerte.

Reveló que luego del forcejeo tocó repetidas veces el rostro de la menor, y al ver que no reaccionaba, por haber sido estrangulada, decidió ocultar su cadáver detrás del edificio del Ayuntamiento de La Otra Banda.

Plátanos para cena que no pudo comer

El individuo reside en la casa 138 de la calle Enrique Rijo, del sector Mama Tingó, a pocos metros del colmado “El Manantial”, donde la menor fue a comprar plátanos, para la cena de su casa.

Conforme a revelaciones hechas por las autoridades, algunos detalles obtenidos por la forma en que fue encontrada la niña, todo indica que el asesino trató, aún muerta, de practicarle sexo por segunda ocasión, aún muerta, en una acción propia de necrófagos. No lo hizo porque alguien se asomó al lugar.

El necrófilo es una persona que se caracteriza por una atracción sexual hacia los cadáveres, tanto en humanos como en animales.

El retorno de “Yoyo” desde Colombia

Con su coartada trató de involucrar a su vecino, Pedro Antonio Rodríguez Santana alias (Yoyo), quien comentó en un colmado cercano que viajaría a Colombia al día siguiente, lo que hizo pensar a Cedano que al este no regresar, estaría purgando una condena menor, por ocultamiento de cadáver, al admitir que solo se limitó a eso, cuya pena máxima sería de dos años.

A Yoyo lo detuvieron sus familiares, y tenía una orden de captura de la Interpol. Quedaría fuera del caso luego de regresar a aclarar lo sucedido y colaborar con las autoridades, que establecieron, a través de mapeos y cruces de llamadas, que no tenía nada que ver con el crimen.

Esperando los resultados de autopsia

Santos aprovechó que su esposa estaba fuera de la casa, desde hace tres días, practicándose exámenes de afecciones coronarias de ella y un hijo, de cuatro años, en un centro de salud especializado de Santo Domingo.

El abogado de la familia de Rosairy, Alfredo Javier, explicó a LISTÍN DIARIO que se está a la espera del examen final del Instituto de Ciencias Forenses (INACI) a fin de establecer si las laceraciones que presentó la niña en el cuello son punzonasos o producto del forcejeo.

El caso de Rosairy Maite Gil Rivera, conocida como ‘La Nena’, ha consternado al país, debido a la forma en que fue asesinada. Fue una ingenua menor que no faltó ni un solo día a la escuela Mamá Tingó, ubicada a pocos metros de su vivienda en la que cursaba el quinto año de primaria. Su sueño era ser profesora.

Abogados solidarios

Javier, quien comparte la parte civil, junto al abogado, Miguel Alexander Rojas Pérez, secretario general de la seccional del Colegio de Abogados, dijo que esperan una condena ejemplar en ese caso, y que no se le está cobrando honorarios a la familia por su representación.

Ayer, la madre de la menor seguía en la habitación 101 de la clínica Libertad, donde fue visitada por periodistas de LISTÍN DIARIO.

En esa ocasión estaba sedada, debido a la crisis que ha sufrido en los últimos días, con la desaparición de su asesinada hija y luego con la infausta noticia de haber sido encontrada muerta.

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